Cómo preparar una exposición que convenza (y cambie la forma de aprender de tu clase)

educacionlab

Final de unidad 0 · 2º ESO

¡Hola! Voy a contarte un error que casi todos cometemos.

Pensamos que una exposición consiste en explicar lo que hemos hecho.

Pero ese no es el verdadero objetivo.

En este reto no vas a presentar un trabajo para que el profesor o la profesora lo evalúe. Vas a intentar convencer a tus compañeros de que vuestra propuesta puede ayudar a toda la clase a aprender mejor.

Y eso cambia completamente la forma de preparar una exposición.

No basta con leer una cartulina o una presentación.

¿Prefieres leerlo? Lo tienes justo debajo.

Antes de empezar… déjame darte una pista

Yo preparé mi exposición para contar lo que habíamos hecho. Y ese no era el objetivo.

Me di cuenta a mitad, mirando al grupo que iba antes que nosotras. Ellos no estaban enseñando su cartulina: estaban intentando convencernos. Y les estaba funcionando.

Porque lo que pasa después de las exposiciones es que la clase elige qué propuestas se quedan durante todo el curso. No estás entregando un trabajo. Estás intentando que una idea tuya se convierta en la forma de trabajar de todos.

Y hay una segunda parte que a mí se me olvidó: escuchar. Mientras exponen los demás no eres público, estás decidiendo. Las mejores ideas de la clase salen justo de ahí.

En una frase

En el final de la Unidad 0 cada grupo expone su Manual de Supervivencia y, después de escuchar a todos, la clase decide qué propuestas incorpora de verdad a su forma de trabajar. Por eso la exposición no consiste en enseñar el trabajo, sino en conseguir que una idea propia se convierta en la de todo el grupo.

Tienes que conseguir que los demás piensen: «esta idea merece formar parte de nuestra clase».

Empieza por la rúbrica

Sí… ya sabes cuál va a ser mi primer consejo.

Lee la rúbrica antes de empezar.

No la dejes para el día antes de exponer.

La rúbrica te dice exactamente qué aspectos harán que tu presentación sea clara, interesante y útil para quienes te escuchan.

No expliques el trabajo. explica la idea.

Durante la exposición intenta responder a cuatro preguntas muy sencillas.

¿Qué proponéis?

¿Por qué puede ayudar al cerebro a aprender mejor?

¿Qué compromiso tendría que asumir la clase para que funcione?

¿Por qué merece la pena ponerla en práctica?

Si al terminar cualquiera puede responder a esas cuatro preguntas, habréis hecho una buena exposición.

Todos tenéis que participar

No hace falta que todos habléis el mismo tiempo.

Pero sí que todos participéis y conozcáis las propuestas del grupo.

Hablad con naturalidad, mirad al público y utilizad ejemplos. No intentéis memorizar un discurso perfecto. Intentad demostrar que comprendéis lo que estáis explicando.

Escuchar también es parte del reto

Mientras exponen los demás grupos no sois espectadores.

Sois quienes decidiréis qué ideas pueden mejorar la forma de aprender de vuestra clase.

Escucha con atención, toma notas y pregúntate si esa propuesta sería útil durante todo el curso.

El feedback también ayuda a aprender

Cuando valores otra exposición, intenta ir más allá de decir «me ha gustado».

Explica qué idea te ha parecido especialmente útil, qué mejorarías y qué pregunta harías al grupo.

Recuerda que un buen feedback no juzga a las personas.

Ayuda a mejorar el trabajo.

El último paso es el más importante

Cuando todas las exposiciones hayan terminado, llegará el momento de decidir.

Entre toda la clase seleccionaréis entre cinco y diez compromisos metodológicos que pasarán a formar parte de vuestra manera de aprender durante este curso.

Quizá decidáis comenzar algunas clases respirando durante unos minutos, incorporar pausas cerebrales, utilizar preguntas de evocación antes de estudiar o establecer una forma diferente de dar feedback.

Lo importante es que esas decisiones no las habrá tomado solo el profesor o la profesora.

Las habréis construido entre todos.

Una última cosa…

Dentro de unos meses quizá ya no recuerdes exactamente qué grupo presentó cada propuesta.

Pero estoy seguro de que sí recordarás aquellas ideas que terminasteis convirtiendo en hábitos.

Porque una buena exposición dura unos minutos.

Una buena idea puede cambiar la forma de aprender de toda una clase durante todo el curso.

final unidad 1

Preguntas frecuentes

¿Cómo se prepara una buena exposición de clase?

Definiendo primero la idea que se quiere dejar, repartiendo turnos con tiempos, ensayando con cronómetro y anticipando las preguntas probables. No se memoriza un discurso: se comprende el contenido lo bastante para explicarlo con palabras propias.

¿Qué se evalúa en la exposición oral?

La comprensión de las propuestas, la argumentación científica, la claridad, que participe todo el equipo, la comunicación, el ajuste al tiempo y la respuesta a preguntas. Leer el panel en voz alta baja la nota aunque se lea bien.

¿Para qué sirve escuchar las exposiciones de los demás?

Porque después la clase elige qué propuestas adopta. Mientras exponen los otros grupos no se es público: se está decidiendo. Las mejores ideas del acuerdo final suelen salir de esa escucha.

Los cuatro finales de unidad

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