La ecosofía, filosofía ecológica en el aula
«Si no hubiera pasado largas horas echado en la yerba, mirando o escuchando a tales seres, hermanillos míos, quizá no habría comprendido tan bien cuánta es la vida de esta gran tierra que lleva en su seno a todos los infinitamente pequeños y los transporta con nosotros por el espacio insondable».
Eliseo Reclés. La Montaña, pág. 11.
La ecosofía es un término que fue acuñado por el filósofo Arne Naess en 1972, que fue quien también había introducido el concepto de “ecología profunda”. La ecosofía viene de οἶκος en griego, hogar o casa, y σοφία, sofía, conocimiento o sabiduría. De las ciencias de la ecología pasaríamos a la sabiduría sobre nuestra propia existencia. Naess enseñó sobre esta nueva ciencia filosófica influenciado por la autora Rachel Carson y su revolucionario libro La primavera silenciosa, que ya en 1962 apuntaba a un habitar en sintonía con la naturaleza, no en la dominación de esta. La ecosofía es un conjunto de teorías, postulados, valores éticos y activismo, todos ellos en armonía y comunión con el medioambiente global.
Para la Ecosofía, nuestra casa, el Oikos, es el planeta Tierra. “Casa” va mucho más allá de nuestra localidad, región o nación, Tierra. Todos los habitantes compartimos La casa Tierra, o como decía Fuller, la Nave Tierra. Esta es la misma idea que Eliseo Reclés expresó en su libro La Montaña, donde celebraba cómo sobrevivimos transportados por La Tierra todos juntos en un viaje por el espacio. La ecosofía como marco para explicar la arquitectura sostenible en colegios e institutos de secundaria nos ayuda a crear líneas de pensamiento que buscan causas y efectos dentro y fuera del contexto local y ligan razonamiento a compromiso, activismo social y político a naturaleza.
Lo que busco con la enseñanza de la arquitectura y las ciudades sostenibles en los colegios es el despertar de la conciencia ecosófica de cada uno de nosotros a través de la reflexión, el debate y el análisis de nuestras conductas diarias. Una vez que entendamos que todo está conectado y que somos naturaleza, cualquier acto que hagamos como ciudadanos responderá al mismo marco; todas nuestras acciones como consumidores de “cosas” serán coherentes.
Si enseño sobre movilidad sostenible, no me quedaré en la acción o petición de prohibir la circulación, sino que abordaremos con los niños, niñas y jóvenes el porqué del coche, el derecho a respirar aire limpio y a caminar sin peligro, así como el de la falta de tiempo y de la prisa. Porque aquellos que no pueden dedicar veinte minutos a coger de la mano a sus hijos y acompañarlos andando y riendo al colegio, es porque no tienen o no buscan TIEMPO. Haremos también espacio para workshops de construcción y dibujo de objetos, pero no debemos dejar que estos nos alejen de la idea de transformación de pensamiento. Primero hemos de enseñar a PENSAR y después a HACER.
Félix Guattari también nos habló de ecosofía. Es interesantísimo su concepto de “revolución molecular”. Microrevoluciones en grupos minoritarios para alcanzar así una revolución mayor. Los escolares podrían ser uno de esos grupos; podemos iniciar nuestra propia revolución molecular en los colegios e institutos. Dejemos que la conversación, el debate y la acción ecosófica pasen al aula.
Artículo de Dolores Victoria Ruiz

