Diseña un aula para aprender mejor y sentirnos en casa. 

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Diseña un aula para aprender mejor y sentirnos en casa. 

¿Te has preguntado alguna vez por qué hay clases que parecen eternas y otras que pasan volando? ¿Por qué algunas escuelas en el mundo parecen sacadas de una película mientras que otras siguen con el mismo diseño de hace décadas?

El 34% de los estudiantes de secundaria en España no terminan sus estudios. ¿Por qué ocurre esto? La diseñadora Rosan Bosch cree que una parte del problema está en cómo están diseñadas las escuelas. En su charla, propone transformar los espacios para que el aprendizaje sea más atractivo, más dinámico y, sobre todo, más motivador.

Mira el siguiente video con atención y piensa en cuáles de estas ideas podrían aplicarse en tu propia aula, aunque los recursos sean limitados.

¿Por qué los espacios de aprendizaje deben cambiar?

Uno de los grandes problemas que señala Rosan Bosch es que la educación no ha cambiado lo suficiente. En la mayoría de las aulas, los estudiantes aprenden sentados, en silencio y sin moverse demasiado. Pero el cerebro aprende mejor cuando está activo, cuando tiene oportunidades para explorar, para tocar y para moverse.

En su charla, propone una idea clave: el aprendizaje debe adaptarse a la manera en que el cerebro aprende mejor. Y para ello, el diseño del aula también debe ayudar.

Reflexión: Si el aprendizaje fuera solo cuestión de estar sentado en una silla escuchando, ¿qué pasaría con todo lo que aprendemos fuera del aula, cuando exploramos, tocamos o experimentamos?

Los seis principios del diseño escolar según Rosan Bosch

Para que un espacio de aprendizaje funcione mejor, Rosan Bosch propone seis principios que podrían aplicarse en cualquier aula. ¿Cómo podrían adaptarse a tu entorno?

  1. Cima de la montaña: La comunicación grupal, no debe ser siempre unidireccional.
    • Aprendemos mejor cuando explicamos algo a otros.
    • Un aula no debería ser solo un espacio donde un profesor habla y los estudiantes escuchan.
    • Podría haber momentos donde los propios estudiantes enseñaran a sus compañeros.
  2. Cueva: concentración y enfoque individual
    • A veces, necesitamos un espacio para trabajar en silencio y enfocarnos en nuestro propio aprendizaje.
    • No tiene que ser un espacio físico distinto, pero podría ser un momento del día donde haya más silencio y concentración.
  3. Coro: trabajo en equipo
    • No siempre aprendemos mejor solos. A veces, compartir ideas con otros nos ayuda a entender mejor.
    • ¿Cómo podrían organizarse mejor las mesas en clase para permitir más trabajo en equipo?
  4. Manantial: el espacio de descanso e inspiración
    • No todo es trabajo. También hay que tener momentos de desconexión.
    • Un rincón del aula podría usarse para leer, para exponer ideas o simplemente para descansar unos minutos.
  5. Manos a la obra: aprender con el cuerpo
    • El aprendizaje no solo es mental, también es físico.
    • Incorporar materiales manipulativos, hacer maquetas o trabajar con objetos concretos puede hacer que aprender sea más fácil.
  6. Arriba: mueve el cuerpo para activar el cerebro.
    • El cerebro se activa cuando nos movemos.
    • No siempre es posible tener un aula enorme, pero, ¿qué pasaría si hubiera más momentos para levantarse, cambiar de lugar o hacer pausas activas?

Reflexión: ¿Cuál de estos principios crees que podría aplicarse en tu aula sin necesidad de grandes cambios?

¿Qué se puede hacer con los recursos que ya tenemos?

En el video aparecen escuelas con diseños increíbles, pero no todas las ideas necesitan grandes presupuestos. La clave es tener una actitud proactiva.

Tres ideas que pueden servir para cualquier aula:

  • Siempre hay algo que se puede adaptar. Tal vez no puedas cambiar todo el mobiliario, pero sí reorganizar el espacio, mover las mesas o crear un rincón de lectura.
  • Los estudiantes pueden proponer cambios. No se trata de esperar a que alguien transforme el aula, sino de pensar juntos qué ajustes pueden mejorar el aprendizaje.
  • La transformación del aula también es responsabilidad de quienes la usan. Si queremos que el espacio sea mejor, también hay que cuidarlo y mantenerlo organizado.

Reflexión: Si pudieras cambiar una sola cosa en tu aula para mejorar cómo aprendes, ¿qué sería? ¿Cómo podrías hacerlo posible con los recursos actuales?

Conclusión: Sí, es difícil, pero podríamos…

El diseño del aula influye en la motivación y en la forma en que aprendemos. A veces, cambiar la manera en que se usa el espacio es suficiente para mejorar la experiencia de aprendizaje.

El reto no es solo pensar en qué nos gustaría cambiar, sino en qué podemos hacer ahora con los recursos que tenemos.

Después de ver el video y leer estas ideas, haz una lista de tres cambios que podrías proponer para mejorar tu aula. Puede ser algo tan elemental como cambiar el orden de las mesas, crear un espacio para exponer trabajos o proponer momentos de aprendizaje más activo.

Si pudieras mejorar tu aula con una sola idea, ¿cuál sería?

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